martes, 3 de marzo de 2015

Asperger. Implicancias de un diagnóstico tardío.

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Viviendo con el Síndrome de Asperger. Por Pao Arqueros

En esta oportunidad les voy a platicar sobre otro tema muy importante acerca de lo que es vivir con el Síndrome de Asperger cuando hemos sido diagnosticados en edad adulta. Antes, me parece importante destacar que un diagnóstico temprano y correcto del Síndrome puede marcar la diferencia entre un adulto mejor preparado para enfrentar las situaciones cotidianas que nos presenta la vida, que otro que fue diagnosticado tardíamente. Tener un diagnóstico en la niñez o adolescencia, es fundamental y determinante para poder enfrentar el futuro sin tantas complicaciones, siempre y cuando se cuente con un equipo de profesionales competentes que sean capaces de facilitar las herramientas adecuadas para desenvolvernos de la mejor manera en esta sociedad predominantemente Neurotípica (comúnmente se les denomina con ese nombre a las personas que no tienen nuestro Síndrome). Ante la interrogante de: ¿Qué ha significado para nosotros vivir con el Síndrome de Asperger, sin saber que lo teníamos?, han surgido muchas respuestas entre adultos que han comunicado su opinión sobre cómo se sienten al respecto. 

Partamos de la base que a veces las “diferencias”, en nuestro caso neurológicas, pueden traer aspectos positivos, y otros no tanto a nuestro diario vivir, sobre todo, si no hemos contado con dicho diagnóstico temprano. Tenemos que comprender que un adulto que ha vivido gran parte de su vida sin saber “el por qué” se siente “diferente” del resto de las personas y no logra “encajar” de manera espontánea en el “mundo” de las personas que lo rodean, acarreará bastante confusión y malestar en su vida, por no poder sentirse parte de una sociedad que no percibe el entorno desde nuestra perspectiva, y que no tiene interés en adaptarse a nosotros, pero que sí nos obliga a adaptarnos a ellos. 

Es por esto que quise hacer público, desde un enfoque diferente al que ya mucho se ha hablado, en donde abundan artículos y publicaciones de lo “genial” que es tener este Síndrome, pero que muy pocos hablan de lo que ocurre con muchos adultos que fuimos diagnosticados tardíamente y por lo tanto vivimos gran parte de nuestra vida sin contar con apoyo ni ayuda de quienes nos rodearon, incluyendo la falta de profesionales idóneos, lo cual desencadenó en nosotros algunas comorbilidades ( presencia de uno o más trastornos, además del trastorno principal) que nos impiden enfrentar de una mejor manera la vida en esta sociedad. Dicho esto, les invito a leer como puede verse afectada nuestra vida de adultos al no haber sido diagnosticados a una edad temprana:



1) Constante ansiedad. 


Esto lo experimentamos cada vez que tenemos que emprender una actividad, ya sea desconocida (una invitación a salir a un lugar que no conocemos) o conocida por nosotros (tener un trabajo en donde no se respeta nuestras características, y donde estamos obligados a adaptarnos a los demás, no siendo recíproca dicha adaptación). Estos son ejemplos de algunas de las muchas actividades que algunas veces no queremos hacer, pero que la sociedad nos dice que toda persona “normal” debe realizar, pero sin considerar nuestras características, porque ni siquiera nosotros sabemos que tenemos el Síndrome. 

Si un niño aspie crece sin las adecuadas terapias y sin ser consideradas sus características, tanto por la familia como por los maestros y gente de su entorno, sentirá una gran confusión y angustia al ver que no puede pensar y actuar como lo hace un niño de su edad; y las constantes críticas que reciba de quienes lo rodean, harán de él un ser inseguro por miedo a equivocarse y ser regañado y criticado nuevamente; lo cual provocará en él una gran ansiedad que lo acompañará a lo largo de su vida cada vez que deba enfrentar una situación nueva o distinta a la cual está habituado. 

Esta ansiedad acrecentada en el tiempo puede generar bastantes dificultades para desenvolvernos de una manera tranquila y segura en las actividades que debemos llevar a cabo, desencadenando en más miedos e inseguridades, llegando incluso a las tan lamentables crisis de pánico.